Cómo evitar el riesgo de impago de facturas de ventas a crédito
23/03/2022
Por Atlax 360

Evitar los riesgos de impago evita caer en pérdidas. En algunos casos, somos capaces de prever cuándo se va a producir esta situación. Sin embargo, existe la posibilidad de caer en errores de análisis, los cuales pueden ser de gravedad. ¿Qué podemos hacer para reducir el riesgo al mínimo? Te mostramos las principales claves a continuación.

Consejos para evitar el riesgo de impago

El riesgo de impago siempre está presente, incluso en el mundo empresarial. Cierto es que efectuar ventas a crédito ofrece ventajas a las empresas, las cuales adquieren hoy un producto o servicio que pagarán en el futuro. En ese sentido, si todo se desarrolla de manera normal, no habrá problemas para la gestión del cobro. Sin embargo, en ocasiones, existen transacciones en las que es posible que no se devuelva el crédito. Para evitar esta situación, aplicar estos consejos resultará muy efectivo.

Solicitar un pedido detallado y vinculante

Disponer de un pedido formal por parte del cliente ayuda a evitar retrasos. En el escrito deben figurar los productos o servicios contratados junto a los plazos correspondientes. La solicitud debe efectuarse de manera formal y tendrá un carácter vinculante, así evitamos equívocos. Además, nos permitirá reclamar el cobro al deudor en caso de que no haga frente a sus obligaciones.

Firma del contrato

Junto a la solicitud, es importante disponer de un contrato firmado por ambas partes. En él se reflejará que las dos partes están conformes con las condiciones o prestaciones acordadas. Asimismo, constarán unos plazos de ejecución y las responsabilidades que afectan a ambos. Estas terminarán una vez se cumpla el periodo pactado. De este modo, obtenemos otro documento en el que basar las reclamaciones oportunas.

Vencimientos especificados

Las condiciones del pago tienen que estar claras, especialmente, las fechas de facturación. Ambas partes tienen que aceptarlas y conocerlas. También se especificará el método de pago más conveniente y sencillo. Si no estableciéramos estas normas, daríamos carta blanca para la creación de excusas. De hecho, no existiría un tiempo límite, lo que conduce a inevitables retrasos y al impago definitivo en muchas situaciones.

Tiempos de pago cortos

Un tiempo de pago corto nos permite un buen control de la devolución del crédito. En la mayoría de los casos, una o dos semanas es un periodo razonable, aunque es recomendable adaptarse a las necesidades de cada cliente, a su perfil crediticio y al comportamiento en pagos que tenga tanto con nosotros como con otros acreedores.

Seguimiento activo de las facturas

Podemos encontrarnos con que las facturas se retrasen, algo que es relativamente frecuente. En Europa, por ejemplo, el 50% de los pagos suele demorarse unos días o semanas. Por ello, es importante mantener recordatorios consistentes para evitar esta situación. De no hacer esto, tendremos que dedicar mucho tiempo y esfuerzo a exigir el pago acordado. Para facilitar el proceso, el aprovechamiento de las ventajas que ofrecen los programas informáticos, como los avisos automatizados, resultan de gran ayuda.

Soluciones de pago inteligente

Si el proceso de pago que utilizamos es muy lento, el pagador puede sentirse frustrado e ir relegando sus responsabilidades. En consecuencia, la espera se alargará y terminará por afectarnos. Por suerte, los medios de pago inteligentes simplifican esta tarea y la agilizan. Estos cuentan con diferentes opciones, las cuales podemos ajustar a cada caso particular gracias a los distintos parámetros que estas soluciones disponen.

Verificar los cobros pasados

Una manera de evitar impagos es revisar el historial del solicitante del crédito. De esta manera, descubriremos si es fiable o no, lo que nos permitirá ahorrarnos una mala decisión. Además, estaremos en disposición de encontrar un método de pago que satisfaga a ambas partes. Esta es una tarea que debemos efectuar con todos los clientes, ya que permite hacerse una idea de si es o no un buen pagador. Al verificar los cobros pasados, comprobaremos su solvencia y diligencia a la hora de satisfacer los pagos.

Contratar un seguro de crédito

Al contratar un seguro de crédito, quedamos cubiertos ante eventuales impagos. En función del tipo de seguro, obtendremos una cobertura más o menos extensa. Por lo tanto, debemos revisar las opciones disponibles y escoger la que mejor se adapte a nuestras circunstancias. Al disponer de este producto, seremos capaces de correr un riesgo mayor de un modo razonable y controlado. Actualmente, en el mercado existen servicios de aseguramiento de facturas y/o determinados deudores para empresas de cualquier tamaño o sector, como los que ofrecemos en Atlax 360.

En definitiva, evitar riesgos de impago pasa por utilizar los instrumentos adecuados y actuar con precaución. De esta forma, no tendremos problemas a la hora de cobrar facturas de ventas a crédito, ya que estaremos creando sucesivas capas de seguridad que nos permitirán reclamar en caso de que se dé alguna razón para ello.