El ecosistema Fintech en España y su peso en el mundo
05/04/2022
Por Atlax 360

Las fintech en España han logrado consolidarse con el paso del tiempo. Si bien el ecosistema nacional no es uno de los pioneros, sí es uno de los más ambiciosos del planeta. Esto le llevará a un futuro brillante. En esta entrada analizamos cuáles son sus características definitorias.

El ecosistema fintech en España

Este tipo de empresas han supuesto un punto de inflexión en el sector financiero. Representan una gran innovación que está teniendo un fuerte impacto en todo el planeta. En ese sentido, España no ha pasado esta oportunidad y se ha colocado como el sexto mayor ecosistema europeo. De hecho, hay más de 400 compañías implicadas y el sector se encuentra en fase de expansión.

Buena parte del éxito del ecosistema se asienta en la agilidad que aportan las empresas. Además, apuestan por la cercanía con el cliente, la flexibilidad y la efectividad en sus actividades. También suman a sus pilares el conocimiento acumulado de la banca tradicional, el músculo financiero y una amplia variedad de clientes. La innovación no puede faltar, pues es lo que les permite alcanzar a un público muy diverso con sus servicios.

A la hora de ofrecer un valor diferencial, las fintech españolas se decantan por la especialización. Esto les permite adentrarse y cubrir nichos muy concretos del mercado. No buscan una solución generalista al estilo tradicional, sino que aspiran a suplir necesidades concretas. Así, ganan en competitividad y pueden dar forma a mercados muy concretos en función de las demandas de los usuarios.

Pese a este estado de forma, las fintech españolas tienen que sortear algunos retos. El apoyo a emprendedores y en materia fiscal son dos buenos ejemplos. Es preciso desarrollar un marco apropiado para que los proyectos se puedan desarrollar de manera adecuada. Sin embargo, el sector se encuentra al mismo nivel que el alemán y el británico, todo un logro que muestra el éxito del trabajo realizado.

El peso de las fintech españolas en el mundo

Las empresas españolas del sector copan el 46% de la inversión total a nivel global. Es una buena muestra del interés que suscitan a nivel internacional, el cual ha supuesto una financiación que ronda el billón de dólares. El principal punto de expansión para las fintech nacionales es Latinoamérica, ya que la proximidad cultural y lingüística facilita el desarrollo de los negocios.

Esto le ha permitido colocarse como el mayor ecosistema de la región. Supera a los mercados más punteros de esta parte del continente americano, como es el caso de México, Brasil o Colombia. Los servicios que ofrecen las empresas se centran en estas áreas: pagos y remesas, préstamos, gestión de finanzas personales, empresariales y crowdfunding.

La siguiente área de interés para las fintech españolas es la propia Europa. El ecosistema ya ocupa la sexta posición dentro de todo el continente y no tiene nada que envidiar a otros, como el alemán o el británico. Además, las condiciones que garantiza la Unión Europea les abre las puertas a un mercado amplio. En ese entorno, las trabas son mínimas, lo que facilita su expansión.

Como vemos, el sector llama la atención a nivel internacional y se expande hacia áreas prometedoras, las cuales ofrecen facilidades para que las empresas se puedan consolidar. Asimismo, esta tendencia se irá acrecentando en los próximos años.

Crecimiento del ecosistema fintech en España

El ecosistema fintech ha podido crecer gracias a la participación activa de la banca. Han facilitado capital y han actuado como incubadoras o con programas de aceleración. Esta colaboración ha permitido a estas empresas ganar en agilidad, flexibilidad y eficiencia. También han logrado captar una considerable inversión extranjera. A lo largo del 2021 se movieron más de 100 millones de euros entre 22 start-ups.

El año 2021 se consolidó como el de la maduración del sector, así como el que mayor inversión captó. El viaje hasta llegar a este punto comenzó en el año 2008. La crisis que provocó el final de la burbuja inmobiliaria llevó a la búsqueda de nuevas soluciones. De entre todas, la que más éxito cosecharía fue la transformación digital. Se optó por ella por su capacidad de ahorro de costes, la incipiente demanda del comercio y de las pymes.

Si bien el crecimiento fue pequeño durante algunos años, el proceso se aceleró a partir de 2017. Las fintech empezaron a despuntar en áreas como los préstamos, los pagos y la inversión. En la actualidad, han diversificado aún más sus servicios con la intención de alcanzar cada vez más nichos de mercado. Gracias a la consolidación de internet y su expansión al teléfono móvil, todo esto ha sido posible.

En definitiva, las fintech en España gozan de una buena salud. Su crecimiento ha aumentado en los últimos años, lo que nos demuestra el interés que despiertan. Este es tal que podemos encontrar cientos de fintechs en comunidades autónomas como Madrid o Barcelona. ¿Qué lograrán en el futuro? Eso aún está por escribirse.